Un día cualquiera con 4 hijos

Mucha gente me pregunta que cómo le hago con 4 hijos. A veces no sé exactamente qué es lo que quieren saber, ¿cómo le hago? Un día a la vez, no con pesar, sino literal, cada día trae su propio afán.


Tomemos por ejemplo hoy, como de costumbre tuve múltiples despertares, el bebé de 1.2 se despertó varias veces por la noche, pude ver que cuando lloró a la 1:30 mi esposo apagó una luz de otra habitación. Y a las 4 cuando volvió a llorar me fijé si los celulares estaban cargando bien o cuál necesitaba más pila. Puse cerca ya el mío porque a las 6:18 iba a sonar. Por qué a las 6:18 y no a las 6:15 o a las 6:20, no lo sé, nunca me ha gustado discriminar al resto de los números que no acaban en 5 o en 0, locuras mías.

Sonó esa primera llamada, no me podía ni mover, sonó 5 minutos después la segunda y a la tercera me levanté a despertar a mi hija mayor. Ya para entonces el bebé había ganado terreno, atravesado a la mitad de la cama, dejando un pequeño espacio para que la mayor se acostara un ratito. Pronto empezó a vestirse mientras la apuraba para peinarla, todo sólo con la tenue luz desde el vestidor, ya para entonces había despertado a mi esposo que se estaba bañando.

6:42 hora de que baje a desayunar y despertar a los medianos, un beso y un abrazo a la grande, diciéndole que la amo y que le vaya bien en la escuela, porque no sé si tendré oportunidad de bajar a decírselo.

Los medianos bajan, toman su leche en mi cama, les suplico que no se muevan y que no hagan ruido para que el bebé no se despierte. Comienzo a ayudar a vestir a la tercera, el segundo refunfuña que quiere más tiempo acostado, a peinar a la pequeña tratando de que no llore porque el agua está fría, porque ese peine no le gusta, porque quiere una liga rosa o por cualquier otro pretexto. Bajan a desayunar después de que mi esposo ya dejó a la grande y la recogió el camión. Cuando regresa ya deben bajar a desayunar, mientras que la chica que nos ayuda hace desayunos y termina lunches.

Bajo a despedirme de ellos, a supervisar que se tomen sus vitaminas y a decirles que los amo y desearles buen día. Normalmente de ahí me acuesto y me duermo, por lo que muchos días al despedirme suelo equivocarme y decirles buenas noches, a lo que mi hijo con mucha risa me dice: “mami como buenas noches si ya es de día”, para mí es una partecita más de descanso y cómo no está aún muy soleado porque no son ni las 7:20 regreso a dormir.

Algunos me preguntan que cómo puedo regresar a dormir, ¿cómo? He desarrollado tal grado de agotamiento que me resulta muy fácil, acomodarme y cerrar los ojos, siempre y cuando mi bebé lo permita, muchas veces entre 8:30 y 9 se acaba ese glorioso momento, y entonces entre juegos, cantos y mimos lo convenzo de quedarse un momento con la chica que me ayuda y me puedo bañar y revisar pendientes del día.

Pero hoy no, hoy me bañe de inmediato porque fue el festival de la pequeña, así que a vestirme, secarme el pelo y salir con desayuno en mano. Pintarse en el coche, buscar lugar y llegar a tiempo al festival. Mi esposo se adelantó a dejar a los niños y me apartó un sitio para ver el festival, somos un gran equipo, siempre lo he dicho.

Y ahí estoy en uno de esos momentos donde todas las emociones salen a flote, alegría, orgullo, ternura, lágrimas, difíciles de contener. Sí, soy de esas mamás de llanto fácil y ante cualquier cosa. Verla tan feliz, cantando y bailando, esas canciones que se le escaparon de repente y practicaba en algún momento del día. Nos mira muy contenta, con su hermosa carita pícara y risueña. Doy gracias a Dios por ser madre, por ella, por estos momentos que sanan y fortalecen mi alma y mi espíritu.

Acaba el festival y hay fotos, abrazos, besos, recogemos su regalo por el día de la familia, muy orgullosa nos enseña la vasija que pinto con mil colores y sus manitas y un portarretratos que hizo con unos palitos. Nos lo da con tanta alegría e ilusión, que es difícil dejar de sonreír, de estrujarla, de abrazarla. Nos miramos con satisfacción mi esposo y yo, la amamos, así como amamos a los otros tres, pero este es su momento, nuestro momento y lo atesoramos y disfrutamos.

Mi esposo se despide y corre a trabajar, yo saludo y platico con algunas otras mamás, pero también debo volver a casa. Me despido de ella y con mucha alegría la abrazo y se despide. Algunos niños lloran, ella no, siempre ha sido más independiente, será su carácter, será que es la tercera, será que ama su escuela, será un poco de todo.

Regreso a casa y oigo al bebé llorar, le están cambiando el pañal y no le gusta, pero al llegar la emoción se apodera de su carita, se avienta a mis brazos y pronto me señala que quiere jugar a abrir y cerrar la puerta mil veces y en cada una hay una carcajada, ahora descubrió el apagador de la luz, no cabe duda que estamos en plena etapa de causa y efecto. Lo convenzo de acabar el juego y bajar a comer, vamos a “am”, ¿quieres “am”? “Ta” contesta en su rudimentaria forma de decir que sí. Muy feliz le enseño su desayuno, pero empieza la protesta al sentarlo en la silla, tres bocados, un poco de tos y no quiso comer más, le insisto con fruta, le insisto con agua, con leche, con todo pero ha terminado, es un chiquito de mal comer, y hoy que tiene tos y flemas y un poco de asco no logramos que comiera más.

Veo la hora, está a punto de llegar la amiga que viene a que le explique sobre la tienda de productos sin químicos tóxicos que promuevo, a arreglar todo, pero me gana, y con todo y bebé muy feliz de salir de casa vamos a abrirle. Le comienzo a platicar tratando de entretener al bebé pero ya está muy cansado y la chica que me ayuda ahora lo pone a dormir. Llora un poco de separarse de mí, pero cae rendido pronto.

Terminamos la reunión exitosamente y hago un par de llamadas y pendientes, la secadora que hay que poner, explicar la comida que se hará y de pronto me llama una mamá del kinder para invitar a mi niño, uff qué alegría. El se pondrá feliz porque se queja de que a la hermana de 8 la invitan mucho y a él no, y además eso implica uno menos y un poco más de calma por la tarde.

Entre pendientes y llamadas, da la una, hora de salir corriendo, pero el bebé ya ha despertado así que salgo sin que me vea para que no llore. Recojo a mi chiquita y a mitad del camino recuerda que no viene su hermano, hoy no hay pleitos ni discusiones ni llantos, ella está cansada y se duerme en el coche. Hoy no habrá tanto malabarismo de hacer que coma y se duerma mientras el niño ve la tele o juega un rato, hoy directito a su cama y aprovecho para hacer esa llamada que me quedó pendiente y que es importante para concluir y definir si recibiré el bono que espero.

Pero las cosas son más complicadas, aún no hay resolución clara y mientras hago todo por entretener al bebé mientras llamo por teléfono, llora un poco porque quiere mi atención completa.

Hora de la comida, como desayune de camino muero de hambre, le doy al bebé otros 5 bocados medio forzados y yo logro comer algo de sopa antes de salir corriendo a recoger a mi niña grande.

Hoy no fue un buen día para ella, viene casi llorando que no pudo jugar con sus amigas, que le duele el diente, que lo tiene flojo. Hoy tengo más paciencia, no tuve que lidiar con pleitos y llantos y berrinches de los otros dos. La dejo que se exprese, que llore, la abrazo, la escucho. Tratamos de quitar el diente pero no quiere, le duele, tiene miedo, bajo unos aceites para tranquilizarla, pero sigue en el drama total así que abandono el tema. Llama mi esposo, ya viene de camino y quiere comentar el punto del festival, de los niños, del cierre de mes, de mil temas, viene aburrido en el tráfico y mientras yo como algo, vigilo al bebé y baja la chiquita que ya despertó de la siesta.

Las apuro a comer porque vamos a casa de una amiga a jugar, se cambian de ropa, la pequeña quiere ir de disfraz, le gusta justo la única princesa que no le gustaba a la grande y de la cual no tenemos disfraz. Pero entre las dos la convencemos de que esa princesa también tiene un vestido rosa y ella es la princesa más hermosa. El bebé muere por salir a caminar al jardín, pero están cortando los pinos y de por sí ya tiene tos y alergia, no queremos sumarle más. Así que cuando ve que lo ponemos en la carriola y salimos se pone feliz, en eso llega mi esposo que ya había advertido que tendría que trabajar en casa en la tarde, lo dejamos tranquilo.

Llegamos con mi amiga y vemos otras amigas más, muchos niños pequeños, y los niños juegan mientras que todas cargamos alguna vez al menos al bebé de la otra. Algo podemos platicar entre mil interrupciones y toda serie de circunstancias. Me dio mucho gusto verlas pero se hace tarde y hay que regresar, lo bueno es que hizo buen día y no llovió por la tarde. En mi mente sigo preocupada sobre si se podrá resolver ese asunto pendiente, y reviso y mando mensajes, de pronto recuerdo que ya casi será hora de buscar al niño que se fue invitado, me pongo de acuerdo con su mamá y le mando todas las instrucciones a mi esposo para que salga por él.

De camino mi hija grande me pide que le cuente algo y le cuento sobre mi trabajo y mi preocupación, sobre cómo a veces uno trabaja y se esfuerza y las cosas no salen como uno quiere o espera, que hay que tener paciencia, tolerancia a la frustración, pero se indigna ante las injusticias, es igual que yo en eso, igualita.

Llegamos por fin a casa y 10 minutos antes de que concluya la jornada laboral de las oficinas mi amiga me dice que prosigamos y hablemos, pero por cuestiones administrativas todo se tendrá que ir al lunes, a ver si se puede resolver antes de las 10. Buena noticia porque no todo está perdido, pero seguimos en suspenso. Mientras las niñas comienzan a desvestirse y el bebé muestra signos de cansancio y hambre, nuevamente me ayuda esta chica a cuidarlo y darle su leche, mientras que las baño. Hoy no hay tanto pleito de quien entra y sale primero, pero a la pequeña se lo ocurrió agarrar el jabón y tallarse los ojos así que tenemos un llanto estereofónico con todo y eco en la regadera y el baño.

Salimos y el bebé me espera con ansias, quiere que lo cargue. La chica ayuda a la pequeña a vestirse, yo mientras dejo que el bebé saque todas las toallas húmedas de la caja, su cara, su risa, su mirada de travesura, en frente de mí, ya mejor lo disfruto. La cena se resuelve pronto hoy no hay tanta discusión, pero la grande insiste en que le quite el diente, y que le unte más aceites relajantes, y por fin lo logro, pero ahora está triste y ambivalente, no sabe si dejarle su diente o no al ratón, va a extrañar su diente, pero también quiere dinero y está sensible y llora, y llora y llora, y otro abrazo, y resolvemos que le escriba al ratón diciéndole lo que le pasa y qué él lo resuelva.

La pequeña ya no puede del sueño y le secamos el pelo, el bebé ya también está cansado y se queda un rato jugando con la mayor en lo que logro dormir a la pequeña, mi esposo hace más de una hora que se fue y tiene poca pila y casi dos horas después regresa, con el niño todo raspado de la rodilla pero todo por su afán de ir de shorts y un accidente, esta vez con el uniforme impecable de

futbolista.

Y como ya se durmió la pequeña la grande que está toda sensible me quiere para ella, pero el niño que está todo raspado también quiere atención, el bebé que ya no puede del cansancio se sube con papi a bañar, no sin antes darle todo el tratamiento. Busco la gasa y el miropore para la herida del niño mientras la niña se queja de que le duele el diente un poco de medicina para los dos, abrazos y apapachos, qué día, todos lastimados.

Mientras le pongo la gasa al niño oigo al bebé que no para de llorar, está demasiado cansado y necesita de mamá, pero se enojan los otros de que me vaya con él, la grande quiere su tiempo especial. Le prometo que se dormirá´rápido y regresaré, cambiamos de turno mi esposo y yo, beso y abrazo a los grandes, se duerme el bebé, regreso con mi niña que está a punto de dormirse y está feliz de que cumplí mi promesa. Logramos en medio de todo tener nuestro momento, se duerme feliz y tranquila. Algo pude cenar entre todo eso y pienso, hoy fue un gran día, hubo un poco de todo.

Estoy agotada, hoy no dormí en la mañana, pero no quiero que pase otro día sin escribir, me gusta tanto. Y quiero dejar constancia de un día ordinario, porque luego se olvida el día a día y llegará un punto en donde hasta yo me pregunte, ¿cómo le hice con 4? Con amor, con paciencia y a veces sin ella, con mucho cansancio, con alegría y con todos los sentimientos posibles y nuevamente, un día a la vez.

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