Carta a mi pequeño hijo que empieza a caminar



Siempre había pensado en escribir una carta cuando cada uno de mis hijos empezó a caminar, hoy por fin lo haré, y por lo tanto esta carta se la dedico a él y a los otros 3 que ya tienen un poco más de camino recorrido.


Querido hijo, hoy empiezas a dar tus primeros pasos por tu cuenta. Aún no te sientes muy seguro y quieres seguir sosteniendo mi mano, a veces te animas y haces unos “solitos” siempre buscando mi mirada, con orgullo, satisfacción y alegría por haberlo logrado. Por supuesto que papá, yo y todos en la familia también nos emocionamos, es toda una hazaña y una nueva etapa que comienza.


Titubeas un poco, quieres hacer uso de tu flamante independencia, y al mismo tiempo temes alejarte, caerte o golpearte. Te entusiasma la idea de estrenar tu nueva habilidad, quieres dominarla y dedicar tu tiempo, energía y empeño entero en ello y me quieres cerca de ti, por si cualquier cosa llega a sucederte puedas consolarte en mis brazos.


Ves a tus hermanos correr, saltar, caminar tan confiados y quisieras hacer lo mismo, ten calma, pronto lo harás. Comienzas una etapa de nuevos descubrimientos, serás capaz de encaminarte hacia donde decidas, siempre y cuando no sea peligroso y aún a veces cuando lo sea querrás hacerlo, pero ahí estaremos papá y yo para cuidar tus pasos.  Te sentirás confundido cuando no permitamos que vayas a algún lugar que parece interesante y emocionante, te enojarás, frustrarás y llorarás porque no te dejamos hacerlo, pero debes entender aún a tu corta edad que lo hacemos por  tu bien, para evitarte daños, tropiezos, golpes; que mamá y papá te aman por encima de todo y eso implica que te corrijamos o no te permitamos por tu bien ciertas cosas.


A veces te sentirás muy confiado y no querrás que te demos la mano, pero aún eres muy pequeño, y te la seguiremos dando, para que no te pierdas, para que no te alejes demasiado, para que no te caigas. En otras ocasiones te la daremos por el simple placer de sostener esa manita pequeña, por compañía, por amor.


Empiezas tu propio camino y un sin fin de decisiones, algunas veces querrás ir por otros lados hacia donde no te indicamos, a veces serás obediente, otras nos desafiarás y querrás probar por ti mismo que hay ahí dónde te dijimos que no fueras y comprobarás que teníamos razón; en otras no lo sabrás hasta más tarde y otras más tal vez tampoco será tan malo como pensábamos. Tendrás golpes, caídas y accidentes y aprenderás que la vida va acompañada de ellos, sin perder el gusto y el interés por la exploración y el conocimiento, porque el aprendizaje está repleto de todo ello.


Nosotros trataremos de guiar tus pasos, de darte indicaciones de lo que pensamos, queremos y creemos que es mejor para ti, pero también nosotros como humanos que somos nos equivocaremos. A veces trataremos de evitarte sufrimientos pero serán inevitables y sufriremos también contigo. A veces te empeñaras en algo y tal vez seas tú el que tenga la razón, nos costará reconocerlo, pero también aprenderemos junto contigo  conforme tu edad y libertad crezcan,  a respetar y apoyar tus decisiones.


Trataremos de estar siempre junto a ti, a lado de tu camino apoyándote, animándote, motivándote, consolándote, pero llegará el punto donde caminaras lejos de nosotros, fuera de nuestra vista y te encomendaremos a Dios, pediremos haberte educado y dotado suficientemente bien para hacer frente a la vida y sus retos.


No pretendemos allanarte el camino, sino prepararte para él, ojalá seas lo suficientemente dócil para entender lo que queremos enseñarte y también lo suficientemente persistente para alcanzar y lograr tus propias metas y defender tus propios sueños.


A veces también te cansaras y pedirás que te carguemos un poco, estaremos felices de sostener tu pequeño cuerpo, sentir como te recargas y nos abrazas. Y cuando hayas recobrado fuerzas o la curiosidad te invite de nuevo a caminar te dejaremos hacerlo. En ocasiones querrás correr aún más de lo que puedas, y estaremos también ahí para decirte calma, no comas ansias, paso a pasito o para alentarte y decirte córrele, tú puedes.


Le pedimos a Dios que podamos siempre tener la sabiduría, la fortaleza, la energía y la serenidad, la salud y la dicha de poder acompañarte en este caminar que hoy inicias, que seamos los padres que tú necesitas; que tengamos la dosis adecuada de amor y firmeza, de comprensión y disciplina, y que juntos nos divirtamos mucho en esta gran aventura que es la vida, apreciando, disfrutando y aprendiendo de ella todos los días.


Le agradecemos a Dios por este milagro, de ver a nuestro cuarto hijo dar sus primeros pasos, ser testigos de tu crecimiento compañeros privilegiados en tu vida. Te amamos, mamá, papá y tus hermanos. ¡Felicidades!

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