antes de ir a dormir

Month: April 2017



Creo que algo que tenemos en común la mayoría de las mamás es que después de batallar todo el día, sortear con todo tipo de problemas y carreras para llegar a tiempo, hacer todos los pendientes del día tratando de no llegar tarde anhelamos el momento en que por fin los niños se vayan a dormir.

Pensamos en ese momento, contamos las horas para que nuestros retoños por fin estén en cama “se apaguen” un rato y tengamos un tiempo de paz, para hacer algo para nosotras, o al menos tener un poco de silencio.

En mi caso, con 4 niños hay días en el que el agotamiento es bárbaro, y vivo ya no un día a al vez sino una hora a la vez, pensando bueno ya quedan sólo 5 horas, ya acabamos con esto a la siguiente actividad.

Y no sé qué pasa pero justo a la hora de la cena y el baño entre 6 y 7 cuando comienzan a entrar todos a la hora cero, yo también es cuando peor me siento. Cuando pierdo más la paciencia, cuando basta que diga: “desvístanse para bañarse” para que ellos se comporten como si hubiera dicho: “corran por la casa encuerados haciendo el mayor ruido posible”.

Logramos acabar el baño entre pleitos de a quién le toca entrar o salir o primero, por fin se secan y se visten, ahora toca la cena, y la repetidera incansable: “no te levantes, no jueguen, no canten, no griten, cenen, apúrense”. Alguno de ellos pregunta: “¿por qué nos tenemos que apurar mamá, cuál es la prisa?” Esa pregunta hace que me hierva la sangre, y respuestas hay muchas, desde: “porque tienen que descansar lo suficiente, para que crezcan, rindan bien al día siguiente, para que todos estemos de buen humor mañana”, hasta “porque ya necesito que se duerman, estoy agotada y yo también quiero descansar o tengo muchas cosas que hacer que no he podido terminar porque he estado con ustedes”; cuando en realidad la respuesta que quisiera darles con toda sinceridad es que si no se duermen pronto empiezan a poner mi salud mental y emocional y la de ustedes mismos en peligro.

Poniéndolo así hasta me suena gracioso ¡Pero es verdad! Pasamos entonces al lavado de dientes, hagan todos pipi para evitar accidentes nocturnos, hay que secar y peinar el pelo de las niñas, traigan su ropa de mañana, solo de acordarme ya me cansé. Y por último el casi glorioso momento de apagar la luz y todos en su cama, no sin antes beso y abrazo y hacer la oración. Pleitos también por quién apaga la luz, si están de acuerdo en apagarla o aún no, si a alguien le faltó algo de último momento, si resulta que alguien rezó muy rápido o no rezó bien, cualquier cosa puede ser motivo de pleito o razón para retrasar el bendito momento que vengo esperando desde que me desperté.

No me malinterpreten amo profundamente a mis hijos, pero por alguna extraña razón los amo aún más cuando están dormidos, en la escuela o con los abuelos, me imagino que no seré la única.

Y es entonces cuando si por alguna razón, y pareciera que mis hijos son expertos en encontrar una, retrasan la hora de dormir estallo y yo misma me sorprendo, por qué me enoja tanto si es uno o 5 minutos más, por fin entre gritos y muchas veces amenaza se duermen.

Por fin, lo logré, se durmieron, me siento casi una atleta olímpica que festeja su victoria. Y entonces me siento culpable, por que se durmieron y no les dije por última vez cuánto los amaba, porque no quería acabar así el día pero parece que hacen todo para que terminemos gritando y regañados. Pero mañana tendré otra oportunidad de empezar de nuevo y si vuelve a suceder lo mismo, quiero que sepan mis niños que los amo completa, total y absolutamente y que también espero el próximo día para estar con ustedes y que pasemos momentos bonitos entre las prisas y las carreras de cada día, logrando todos los objetivos y pendientes del día. Los amo, no lo duden ni un minuto y duerman bien y pronto para que su mamá también descanse y pueda decirles y demostrarles cuánto los ama.

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